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 Cada vez más personas sufren ansiedad…
 La ansiedad es un sentimiento de vacío, que a veces se vuelve un hueco en el estómago, una sensación de falta de aire…
Es un vacío existencial que surge cuando buscamos fuera en lugar de buscar dentro. Surge cuando buscamos en los acontecimientos externos, cuando buscamos muletas, apoyos externos, cuando no tenemos la solidez de la búsqueda interior. Si no aceptamos la soledad y no nos convertimos en nuestra propia compañía, vamos a experimentar ese vacío y vamos a intentar llenarlo con cosas y posesiones. Pero como no se puede llenar con cosas, cada vez el vacío aumenta.

¿Y qué podemos hacer para liberarnos de esa angustia?
 La angustia no se puede pasar comiendo chocolate, o con más calorías, o buscando un príncipe azul afuera. La angustia se pasa cuando entras en tu interior, te aceptas como eres y te reconcilias contigo mismo. La angustia viene de que no somos lo que queremos ser, pero tampoco lo que somos, entonces estamos en el “debería ser”, y no somos ni lo uno ni lo otro.

El estrés es otro de los males de nuestra época…
 El estrés viene de la competitividad, de que quiero ser perfecto, quiero ser mejor, de que quiero dar una nota que no es la mía, de que quiero imitar.  Y realmente sólo se puede competir cuando decides ser tu propia competencia, es decir, cuando quieres ser único, original, auténtico, no una fotocopia de nadie.
 El estrés destructivo perjudica el sistema inmunológico. Pero un buen estrés es una maravilla, porque te permite estar alerta y despierto en las crisis, y poder aprovecharlas como una oportunidad para emerger a un nuevo nivel de conciencia.

¿Qué nos recomendaría para sentirnos mejor con nosotros mismos?
La soledad. Estar con uno mismo cada día es maravilloso. Estar 20 minutos con uno mismo es el comienzo de la meditación; es tender un puente hacia la verdadera salud; es acceder al altar interior, al ser interior. Mi recomendación es que la gente ponga su despertador 20 minutos antes para no robarle tiempo a sus ocupaciones.  Si dedicas, no el tiempo que te sobra, sino esos primeros minutos de la mañana, cuando estás fresco y descansado, a meditar, esa pausa te va a recargar, porque en la pausa habita el potencial del alma.
 
  ¿Qué es para usted la felicidad?
 Es la esencia de la vida. Es el sentido mismo de la vida, encarnamos para ser felices, no para otra cosa. Pero la felicidad no es placer, es integridad. Cuando todos los sentidos se consagran al ser, podemos ser felices. Somos felices cuando creemos en nosotros, cuando confiamos en nosotros, cuando nos encomendamos transpersonalmente a un nivel que trasciende el pequeño yo o el pequeño ego.
 Somos felices cuando tenemos un sentido que va más allá de la vida cotidiana, cuando no aplazamos la vida, cuando no nos desplazamos a nosotros mismos, cuando estamos en paz y a salvo con la vida y con nuestra conciencia.

 
 
 Vivir el Presente
 ¿Es importante vivir en el presente? ¿Cómo lograrlo?
 Dejamos ir el pasado y no hipotecamos la vida a las expectativas de futuro cuando nos volcamos en el ser y no en el tener.  Yo me digo que la felicidad tiene que ver con la realización, y ésta con la capacidad de habitar la realidad. Y vivir en realidad es salir del mundo de la confusión.

¿Tan confundidos estamos, en su opinión?
 Tenemos tres ilusiones enormes que nos confunden:

 ¿Y qué necesitamos realmente para vivir?, ¿acaso el amor?
 El amor, tan traído y tan llevado, y tan calumniado, es una fuerza renovadora.
 El amor es magnífico porque crea cohesión. En el amor todo está vivo, como un río que se renueva a sí mismo. En el amor siempre uno puede renovarse, porque todo lo ordena.
 En el amor no hay usurpación, no hay desplazamiento, no hay miedo, no hay resentimiento, porque cuando tú te ordenas porque vives el amor, cada cosa ocupa su lugar, y entonces se restaura la armonía. Ahora, desde la perspectiva humana, lo asimilamos con la debilidad, pero el amor no es débil.

 Nos debilita cuando entendemos que alguien a quien amamos no nos ama…
 Hay una gran confusión en nuestra cultura. Creemos que sufrimos por amor, que nuestras catástrofes son por amor… pero no es por amor, es por enamoramiento, que es una variedad del apego. Eso que llamamos habitualmente amor es una droga. Igual que se depende de la cocaína, la marihuana o la morfina, también se depende del enamoramiento. Es una muleta para apoyarse, en vez de llevar a alguien en mi corazón para liberarlo y liberarme. El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre conduce a la libertad.

Pero a veces nos sentimos atados a un amor…
 Si el amor conduce a la dependencia es eros. Eros es un fósforo y cuando lo enciendes se te consume rápidamente, en dos minutos ya te quemas el dedo. Hay muchos amores que son así, pura chispa. Aunque esa chispa puede servir para encender el leño del verdadero amor. Cuando el leño está encendido produce el fuego, Ese es el amor impersonal, que produce luz y calor.

 ¿Puede darnos algún consejo para alcanzar el amor verdadero?
 Solamente la verdad. Confía en la verdad; no tienes que ser como la princesa de los sueños del otro, no tienes que ser ni más ni menos de lo que eres. Tienes un derecho sagrado, que es el derecho a equivocarte; tienes otro, que es el derecho a perdonar, porque el error es tu maestro.
 Ámate, sincérate y considérate. Si tú no te quieres, no vas a encontrar a nadie que te pueda querer. El amor produce amor.
 Si te amas, vas a encontrar el amor. Si no, vacío. Pero nunca busques una migaja; eso es indigno de ti.
 La clave entonces es amarse a sí mismo…Y al prójimo como a ti mismo. Si no te amas a ti, no amas a Dios, ni a tu hijo, porque te estás apegando, estás condicionando al otro.
 Acéptate como eres; lo que no aceptamos no lo podemos transformar, y la vida es una corriente de transformación permanente.

 

La vergüenza como fuente de adicciones

La vergüenza neurótica es la causa de todo tipo de comportamientos compulsivos/adictivos y se trasmite de una generación a otra. Si las personas que cuidan de nosotros en los primeros años de vida, están bajo la influencia de la vergüenza nos contagiarán su vergüenza. Es imposible enseñar a otra persona a valorarse, si uno no se valora a sí mismo.

La fuente de toda adición está relacionada con la ruptura con el yo, la creencia de que uno ha fracasado como persona.

Una adicción ya sea relacionada con la ingestión de algun producto o con la realización de una actividad (como trabajar, comprar o jugar) es un intento de mantener una relación íntima.

El adicto al trabajo tiene una aventura con su profesión y el alcohólico con su botella. El estado de ánimo de ambos se altera para evitar el sentimiento de soledad y dolor causado por la vergüenza.

Cuanto mas bebe un alcohólico para aliviar su vergüenza ....mas avergonzado se siente.El cículo vicioso se inicia con la falsa creencia,generalizada por todos los adictos, de que nadie podría quererles y amarles tal como son. De hecho los adictos son incapaces de amarse a sí mismos, es más: se desprecian.

Esta vergüenza profundamente interiorizada, provoca una forma de pensar distorsionada.

Este pensamiento distorsionado puede reducirse a la creencia de que estaré bien si bebo, como, mantengo relaciones sexuales, consigo mas dinero, trabajo más, etc.

La vergüenza convierte a un individuo en lo que Kellogg ha bautizado como un "hacer humano" en lugar de un "ser humano". El individuo adicto mide su valor desde el exterior, nunca desde el interior. La frase "no soy bueno, hay algo en mí que no funciona" resuena en la cabeza del individuo como si fuera un disco rayado.

Cuanto mas se repite, mas se refuerzan las creencias falsas. La vergüenza tóxica alimenta la adicción y genera más vergüenza.Siendo conscientes de esta dinámica, comenzamos a ganarle terreno a esta dura batalla.

"LAS MUJERES QUE AMAN DEMASIADO.....TAMBIÈN SUFREN DEMASIADO" sobre el trabajo de Robin Norwood.

La dependencia afectiva está considerada una peligrosa adicción que afecta tanto a mujeres como a hombres. Hay un componente adrenalínico en las personas que han estado sometidas a ambientes muy disfuncionales durante mucho tiempo. Ellas buscan inconscientemente recrear las misma condiciones caóticas, de violencia, maltrato, indiferencia, abandono o escasez.........para "seguir inyectándose" literalmente con relaciones destructivas.

 

¿Que es un pensamiento?

AUTO-RESPETO

Se basa en conocer quién soy; conocer mi ser interior.

Cuando encontramos esa sensación o sentimiento de identidad profunda, sentimos que tenemos un derecho a estar aquí, a existir. Sin esta dimensión de lo trascendente, es muy difícil apreciarnos realmente a nosotros mismos de una manera genuina y sostenible. Generalmente, basamos nuestro respeto en identificarnos con los aspectos tangibles o más superficiales de nuestra existencia: nuestro aspecto físico, el género, el éxito profesional, nuestra inteligencia, nuestras habilidades, nuestro status social, nuestra nacionalidad, raza, etc. Con tal identificación superficial, nunca conseguiremos un sentimiento estable de auto-respeto, porque las opiniones de las personas cambian. Hoy puede que nos amen, mañana nos rechazarán.

La mirada del otro

¿Cuál es la consecuencia de depender de tales opiniones? Acabaremos fluctuando todo el tiempo, sintiéndonos positivos cuando nos dicen cosas buenas, y sintiéndonos abatidos cuando nos dicen cosas negativas. Para permanecer estables en nuestro auto-respeto, necesitamos nutrir un entendimiento más profundo de nuestra identidad espiritual y acceder a esas riquezas que están en nuestro interior eternamente, esperando a florecer, como la flor que crece de la semilla.

Crear la conciencia

A medida que nos estabilizamos en tal conciencia, esas riquezas y recursos empiezan a manifestarse. Cuanto más estables estamos en nuestro auto-respeto y espiritualidad, más emanamos lo que realmente somos. Sentimos una profunda sensación de satisfacción y estamos felices de ser lo que somos, tal y como seamos. Nos aceptamos como somos.

Amor y libertad

Cuando estamos desconectados de nuestras raíces espirituales, nos volvemos dependientes de los demás y, desafortunadamente, a veces malinterpretamos esta dependencia como amor cuando normalmente es sólo una necesidad, o un apego. Cuando esto sucede, la relación no puede ser duradera, porque nos hemos apegado a alguien, sin darle ni espacio ni respeto. Empezarán a sentirse sofocados porque hemos interferido en su libertad y, finalmente, el resultado de la relación es un sentimiento de “atadura”. Sólo cuando el ser está en un estado de auto-respeto completo puede haber libertad en las relaciones.

AUTOESTIMA

La autoestima viene del aprecio que sentimos por nosotros mismos. Cuando nos aceptamos tal como somos y valoramos nuestros recursos internos, nuestras virtudes. Aceptación no es resignación. La aceptación nace en el entendimiento y permite planear el futuro. La resignación empantana nuestra posibilidades. Cuando sentimos nuestro valor, entonces los demás también nos valorarán. Cuando no nos valoramos a nosotros mismos, ¿cómo podemos esperar que los demás nos valoren?
Si continuamente nos menospreciamos, pensando "no soy bueno" o "no soy capaz" “no valgo nada”, quienes escuchen esto empezarán a creerlo. Así que, ¿qué deberíamos hacer?

La palabra clave es "conciencia". A medida que nos volvemos más conscientes, más alertas a nivel espiritual, empezamos a estar en posición de valorar nuestra vida. El efecto de esto es que empezamos a valorar a los demás, comprendiendo que todos tienen su propia posición: ni más alta ni más baja, simplemente diferente. La singularidad de cada uno tiene su valor y cuando reconocemos el valor del ser, desarrollamos confianza en nosotros mismos.

Podemos confiar en nosotros

Para muchos de nosotros, la cuestión no es si podemos o no confiar de nuevo en otra persona; es si podemos o no volver a confiar en nuestro propio juicio. "El último error que cometí casi me cuesta mi cordura", dijo una mujer en recuperación que se casó con un adicto sexual. "No me puedo dar el lujo de cometer otro error como ése." Muchos de nosotros hemos confiado en gente que siguió engañándonos, abusando de nosotros, manipulándonos o explotándonos de alguna otra manera porque confiamos en ella. Podemos haber encontrado a esa gente encantadora, amable, decente. Puede haber habido una vocecita que dijera, "No, algo está mal". O podemos habernos sentido a gusto confiando en esa persona, y en estado de shock cuando descubrimos que nuestros instintos estaban equivocados. El asunto entonces puede reverberar en nuestra vida durante años. Nuestra confianza en los demás puede haberse sacudido, pero nuestra confianza en nosotros mismos puede haberse destrozado aún más. ¿Cómo algo puede sentirse tan correcto, fluir tan bien y ser un error tan total? Podemos preguntarnos, ¿cómo podré volver a confiar en mi proceso de selección cuando me demostró ser tan defectuoso?. Podemos no tener nunca la respuesta. Yo creo que necesité cometer ciertos "errores" para aprender lecciones de crítica importancia que no estoy segura que hubiera aprendido de alguna otra manera. No podemos dejar que nuestro pasado interfiera con nuestra capacidad para confiar en nosotros mismos. No podemos darnos el lujo de funcionar con miedo. Si siempre estamos tomando la decisión equivocada en los negocios o en el amor, puede ser que necesitemos aprender por qué insistimos en derrotarnos a nosotros mismos. Pero la mayoría de nosotros mejora. Aprendemos. Crecemos a partir de nuestros errores. Lentamente, por incrementos, mejoran nuestras relaciones. Mejoran nuestras alternativas de trabajo. Mejoran nuestras decisiones acerca de cómo manejar situaciones con los amigos o con los hijos. Nos beneficiamos de nuestros errores. Nos beneficiamos de nuestro pasado. Y si hemos cometido errores, tuvimos necesidad de cometerlos para aprender en el camino. Hoy dejaré ir mis miedos acerca de confiar en mí mismo porque he cometido errores en el pasado. Comprendo que estos miedos sólo sirven para deteriorar mi buen juicio hoy. Le daré validez a mi pasado, e incluso a mis errores, aceptándolos y sintiendo gratitud por todo ello. Me esforzaré en ver lo que he ganado de mis errores. Trataré también de ver mis buenas decisiones. Tendré puesta la mirada vigilante sobre el progreso general en mi vida.

Osho

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Quieres ser amado pero nunca se te ocurrió pensar: ¿eres capaz de recibir amor?

Hay tantos impedimentos que no te permitirán recibirlo….

El primero es que no tienes ningún respeto por ti mismo, de aquí que cuando el amor viene hacia tí, no te sientes suficientemente adecuado para recibirlo.

Estás en medio de un lío tan grande que ni siquiera puedes ver un simple hecho: si nunca te has amado….cómo te las arreglarás para recibir el amor de otro?

Entonces ¿qué haces? Simplemente rechazas el amor, y para eso encuentras todo tipo de excusas.

Si tu mismo no puedes amarte, si no has visto tu belleza, tu gracia y tu grandeza, ¿cómo puedes creer que otro pueda amarte?

El AMOR tendrá en ti un impacto tremendo porque tendrás que atravesar una gran transformación antes que puedas recibirlo.

Tendrás que amarte, aceptarte sin ninguna CULPA. 

Osho

 

 

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